domingo, 27 de marzo de 2011

Capítulo 2.5. Pseudociencias - Energía Piramidal

La energía piramidal es consecuencia de especulaciones sobre las pirámides, en especial las pirámides de Egipto. El término que hace referencia a estas especulaciones es la "piramidología", que fue inventada en el siglo XIX por el librero John Taylor y el astrónomo Charles Piazzi Smyth, que pretendían demostrar que la Gran Pirámide de Guiza era un calendario universal repleto de profecías. Pese a publicar en su libro Our Inheritance in the Great Pyramid («Nuestra Herencia en la Gran Pirámide») un gran número de «profecías», tan sólo acertó con las que sucedieron antes de la fecha de edición de dicho libro.

Regresando al tema principal, la energía piramidal consiste en la creencia de que una pirámide, debido a su forma, orientación y materiales de construcción, es capaz de atraer energía hacia sí teniendo como consecuencias efectos terapéuticos que alivian dolencias e impiden, entre otras cosas, la putrefacción de la carne.

Se postula que una forma piramidal "capta" la energía electromagnética de la Tierra y la concentra para obtener beneficios diversos, sin embargo, esto es totalmente falso. Hasta un niño podría hacer el experimento casero de la pirámide con una brújula y observar si hay alteración magnética alguna, con resultados negativos. Por no decir que la energía electromagnética no cura, de hecho, se está pensando que puede llegar a ser nociva.

Además de la energía electromagnética, una empresa que se dedica a la venta de artículos piramidales caros, sostiene que las pirámides también "captan" y almacenan neutrinos. Los neutrinos son unas partículas subatómicas (tan subatómicas que tienen menos de una milmillonésima de la masa de un átomo de hidrógeno). Los neutrinos no suelen interaccionan con la materia, de hecho, atraviesan la Tierra "de polo a polo". De modo que, parece imposible que una pirámide pueda atraparlos.

Pero es que no sólo parece imposible, sino que también inviable. Para medir un neutrino, los físicos usan un aparato llamado Super Kamiokande. Este aparato contiene 50.000 toneladas de agua y está enterrado a un kilómetro bajo tierra. Toda esta cantidad de agua es precisa para tener alguna remota posibilidad que un único neutrino impacte con una única molécula de agua y de ese modo poder detectarlo mediante los 11.000 tubos fotomultiplicadores que rodean la estructura cilíndrica. Despues de esto, ¿Cómo es posible que los defensores de la Energía Piramidal hayan podido detectar la presencia de neutrinos en las pirámides? La simple idea de que hubieran usado este aparate cae por su peso.

La locura no arrecia, y hasta hay testimonios de prácticas como la de dejar la foto de un familiar enfermo dentro de una pirámide. Según estas fuentes, el familiar enfermo mejora notablemente.

Por lo visto, a causa del fracaso que tuvo la piramidología sosteniendo que la energía electromagnética es beneficiosa, y tras su recuperación del golpe que esto le supuso, se están poniendo en práctica diversos juegos estratégicos, como la utilización de conceptos pseudocientíficos, como pueden ser los "chakras", para alejarse del escrutinio constante al que se tuvo que someter la piramidología por sus anteriores afirmaciones y así como terminología inventada como "radiación equilibrada", "radiación ultracuántica", "completitud cuántica de los átomos del cuerpo", etc..


más información y experimentos en:
http://www.fisica.uh.cu/rationalis/piramidal/index.htm

domingo, 20 de marzo de 2011

Capítulo 2.4. Pseudociencias - Homeopatía.

La homeopatía es una pseudomedicina muy de moda últimamente. Desde una Cátedra de la Homeopatía en la Universidad de Zaragoza, hasta cursillos de UNED y títulos/diplomas de homeopatía en los laboratorios Boiron (en menos de una hora con tan sólo rellenar un cuestionario -yo mismo tengo un título de «homeópata»-). Christian Friedrich Samuel Hahnemann (1775-1843), médico alemán, fue el primer hombre que utilizó la palabra "homeopatía" en su trabajo Indications of the Homeopathic Employment of Medicines in Ordinary Practice («Indicaciones del empleo homeopático de medicinas en la práctica ordinaria»). Asentó las bases de la homeopatía clásica: sistema médico basado en el uso de cantidades infinitesimales de sustancias que en grandes dosis producirían síntomas parecidos a los de la enfermedad que está siendo tratada.

Hahnemann llegó a la conclusión anterior cuando tras tomar una infusión de corteza de cinchona, experimentó síntomas parecidos a los de la malaria, enfermedad que se trataba en aquella época precisamente mediante la corteza de cinchona. Lo que parece que pasó es que Hahnemann sufría de alergia a la quinina. Tras su desafortunado encuentro con dicha infusión, este creía que dosis muy pequeñas de estos medicamentos causaban poderosos efectos curativos, dado que al ir reduciendo las dosis consumidas iban desapareciendo los síntomas que producían, algo perfectamente comprensible, pero que Hahnemann malinterpretó.

Remedio homeopático | Agua.
Entonces, la forma más habitual de preparación de un remedio homeopático es la siguiente: se coge 1mL de la sustancia original y se mezcla con 99mL de agua. Después, se agita este preparado y se obtiene una dilución. A continuación, se repite el proceso de mezclar, agitar, mezclar, agitar, hasta que se llega a 12 CH (Centesimal de Hahnemann. Por cada CH la sustancia original queda diluida 100 veces... así 12 CH equivale a diluir 100^12 veces una sustancia), incluso se llega a superar esa cantidad. Por la constante de Avogadro, y unos sencillos cálculos, se puede entender que en una dilución de 12 CH ya no queda ninguna molécula de la sustancia original. En palabras claras, lo único que queda es agua. Pero lejos de dar por perdida la teoría, los «homeópatas» sostienen que el agua, debido a la agitación repetida, adquiere las propiedades curativas de la sustancia original, aunque esta ya no se encuentre dentro de la mezcla. En la actualidad lo llaman «memoria del agua».

James Randi, hace tan sólo un mes, desafió a cualquier fabricante de productos medicinales homeopáticos a demostrar el supuesto efecto de estos, con un premio de 1.000.000 de dólares. Sinceramente, no creo que alguien lo consiga: recordemos que este gran hombre desafió a bastantes pseudociencias, las cuales todavía no han demostrado su veracidad.

Tampoco está demostrado que "lo similar cura lo similar", que es la base de la homeopatía. Cuando te haces un esguince, no te golpeas la zona afectada, como tampoco se cura la diabetes ingiriendo azúcar. La homeopatía desafía, con axiomas como el anterior, todos nuestros conocimientos sobre enfermedades, ya que ignora por completo los organismos patógenos que causan algunas enfermedades.

A pesar de las pruebas en contra de la homeopatía, parece que hay gente que afirma que la homeopatía les ha ayudado a curarse de algunas enfermedades, o prevenido otras (dime a mi cómo vas a saber si has prevenido algo cuando no sabes siquiera si ese algo hubiera aparecido). Como pseudociencias que ya hemos tratado, la homeopatía no tiene efectos secundarios, pero tampoco primarios. Todo parece apuntar a ser un efecto placebo, ya que no hay una relación causa-efecto que respalde estadísticamente los dos sucesos.

Cabe destacar que en los productos homeopáticos no se recomienda tomar más de cierta dosis recomendada, advirtiendo problemas de salud, incluso la muerte, en caso de superarla. La campaña 10:23 (cuyo nombre rinde tributo a Amedeo Avogadro y a la de constante Avogadro) consiste en la ingesta masiva de productos homeopáticos. Se llevó a cabo hace un poco más de un mes, en más de 25 países del mundo (entre los que se incluye España), a la hora exacta de 10:23, como protesta a la comercialización de la homeopatía y como prueba de su ineficacia. Como ejemplo, el «suicidio homeopático» de madrid:


En youtube se pueden visualizar muchos más videos.

jueves, 10 de marzo de 2011

Capítulo 2.6 Pseudociencias - «Par biomagnético»

Las terápias biomagnéticas se basan en la creencia de que dos imanes pueden "depurar" el cuerpo, haciendo que los campos magnéticos "nivelen" el pH del cuerpo y eliminen virus y bacterias.

Según cuenta Andrea Gavazzi, biomagnetista diplomado, osteópata, acupuntor y terapeuta craneosacral, en su web:
Al poner los imanes en contacto con el cuerpo, la hemoglobina acelera su movimiento y el flujo sanguíneo arrastra los materiales que se encuentran adheridos a las paredes interiores de las venas y ocasionan presión arterial alta, por lo que disminuyen los depósitos de colesterol y calcio. Al activarse la circulación de sangre y de la linfa los nutrientes son transportados fácil y eficientemente a cada célula del cuerpo.
Según esto, todas las personas que trabajan expuestos a campos magnéticos también deberían notar mejoras en la salud, algo que no sucede.

Sigue:
Las ondas magnéticas, al penetrar en la piel, los tejidos grasos y los huesos, activan el flujo energético por lo que vigorizan integralmente las funciones corporales y eliminan los desordenes corporales. En fin, las propiedades de las ondas magnéticas promueven un gran beneficio en la salud psicofisica.
¿De qué flujo energético estamos hablando? ¿ATP? ¿Qi? Parece ser que ni él lo tiene claro. Es más, ¿Cómo saben qué efectos tiene en el cuerpo, en los tejidos grasos o en los huesos, los campos magnéticos? Nada de eso explican: sólo afirman que ya se comprobó y demostró, pero hasta ahora, nadie ha publicado la demostración en una revista científica prestigiosa. Por otro lado, si la respuesta a esta pregunta es, "no lo sabemos, pero funciona", entonces no sería ni legal ni ético hacer este tipo de prácticas.


Entre las bases del "conocimiento" al que han llegado los que practican esta terápia, se encuentra la suposición de que nuestro cuerpo está formado por un par biomagnético, es decir, que somos como un imán. Tenemos un polo positivo, y uno negativo, los cuales determinan nuestra salud. 


Los que practican el biomagnetismo tambien sostienen que la causa de casi todas las enfermedades, por ejemplo, desde las migrañas, a enfermedades mucho más serias como el síndrome de Down, la gonorrea, la tuberculosis, la sífilis, VIH (¡sí, has leído bien! ¡VIH!), es la acción directa de virus y bacterias en nuestro sistema inmunológico. Llegando a declarar que la única forma de eliminarlos es mediante los campos magnéticos. En una cadena de televisión se le hizo una entrevista al Dr. Goiz, donde este confesó haber curado a un paciente que padecía VIH. 



De todas formas, si la terapia del Dr. Goiz tuviese una buena base científica, como los tratamientos actuales de este tipo de enfermedades, estaríamos orgullosos de haber podido encontrar una posible cura al VIH.

Nunca me cansaré de repetir que "afirmaciones extraordinarias requieren de evidencia extraordinaria", pero lo único que ha hecho el Dr. Goiz y compañía, es afirmar una cosa tras otra, sin dar prueba alguna de ello ni oportunidad para refutar una teoría, con tal de conseguir despistar a cualquiera que se les oponga. Esta es la actitud de un pseudocientífico en esencia.

Por ejemplo, en este enlace se puede ver un video documental "Origen y futuro del par biomagnético", entre otros, en el cual el Dr. Goiz afirma que cuando los astronautas que habían salido de la atmósfera terrestre, regresaron a la Tierra, estos llegaron con los pares biomagnéticos modificados por los cambios en la ingravidez y la radiación. Según dice, cuando acercaron un imán a estos astronautas, se les recuperó el equilibrio de energías y los pares biomagnéticos volvieron a su posición normal. Tal cual está planteada la afirmación, no se puede decir nada más que "uhm, qué pena que Yuri Gagarin no se hiciese el tratamiento, podría haber vivido unos cuantos años más". Basta ya de bromas...

En el mismo documental aparece la madre del Dr. Goiz diciendo que cómo no va a creerselo (lo que afirma su hijo), cuando la gente a la que su hijo atendió sigue todavía viva. Si hasta sus familiares más próximos no están enterados de lo que hace su hijo, simplemente le creen o no, ¿qué esperan que hagamos nosotros, los críticos, a parte de criticar?

La idea de un tratamiento mágico que cure todas las enfermedades es cuanto menos fantasioso. Todavía no se tiene cosntancia de que sea posible, ni si quiera se ha conseguido en física, a pesar de que se lleva más tiempo intentando unificar las leyes del universo en un esfuerzo desesperado por simplificarlo. Además, la biología demuestra que cambios ligeros en el pH de un ser vivo pueden ser decisivos y hasta causar la muerte. Por otro lado, no se tienen indicios de que un campo magnético pueda modificar el pH y si ello fuera posible, podría ser peligroso. Tampoco es cierto que tan sólo ligeras variaciones en el pH puedan eliminar todo tipo de microorganismos, muchos de ellos pueden vivir en rangos de pH ácidos y bases, alcanzando niveles extremos.

Como dicen, es muy fácil decir una estupidez, pero resulta muy difícil refutarla...

BONUS: En el último video del enlace dice que ningún virus puede destruir célula alguna. Este hombre debería volver a la escuela, o como mínimo demostrar sus afirmaciones, aunque comprendo que en un canal de televisión eso es casi imposible.

Más enlaces:

jueves, 24 de febrero de 2011

Capítulo 6.0. Prohibido el móvil en la gasolinera ¿mito, o precaución?

En toda estaciones de servicio (no creo que haya excepciones, ya que es deber por el art.115 del Reglamento General de Circulación) habremos visto un cartel insinuando la prohibición de los teléfonos móviles. Si preguntamos a un empleado, probablemente nos contestará que su uso puede provocar chispas que inicien un fuego descontrolado, incluso explosiones, debido a las radiaciones electromagnéticas que emiten estos aparatos. ¿Hasta qué punto es esto cierto?

Gran parte de los incidentes con máquinas expendedoras se produce a causa de las chispas provocadas por la electricidad estática que generan los incautos conductores al salir y entrar del coche, o frotarse. Esto nos plantea la primera duda; ¿Es necesario sólo una chispa para iniciar un fuego? Para los que se saltaron las clases de física de secundaria, no... Lo que hace falta, además de la chispa, a la que llamaremos energía de activación, es un combustible, así como es necesario un comburente, por excelencia, el oxígeno. Todos hemos oído hablar del llamado «triángulo del fuego», aunque lo más correcto es el tetrahedro del fuego. En este último, no son tres los requisitos para que un fuego se inicie sin extinguirse, sino cuatro. El que nos falta por mencionar es la reacción química en cadena, gracias al cual un fuego puede continuar consumiéndose. Ante la ausencia de cualquiera de estos elementos, el fuego o se extingue, o ni si quiera se inicia. Por ende, esto no quiere decir que por una chispa se origine un incendio, sino que son necesarias unas condiciones ambientales idóneas para ello.

Como las leyes de la física son las mismas en todo el universo, incluso en las estaciones de servicio, podemos aplicar lo aprendido anteriormente para considerar las posibilidades de que se produzca el incendio. En una gasolinera tenemos el combustible (vapores y restos de carburantes), el comburente (oxígeno) y lo único que falta es una fuente de ignición para completar el triángulo del fuego (mínimo requisito para que se produzca un incendio o una explosión). El siguiente video muestra una de las fuentes de ignición, por ahora, más comunes, la electricidad estática:


En el video se puede ver cómo la mujer entra y sale repetidas veces de su coche y a continuación frota sus manos en su camiseta, cargándose de electricidad estática. A continuación, sin antes descargar la carga electroestática tocando otro material, toca el espendedor, provocando una chispa, y la chispa un incendio.

Pero, ¿pueden los teléfonos móviles producir un efecto similar?

La respuesta es no... Un teléfono móvil emite una energía cercana a 0,5W, frente a los 6W de potencia necesarios para alcanzar el punto de ignición por radio frecuencia de la gasolina. Si la batería de un teléfono móvil es removible y se da el caso de que tras caer al suelo esta muestre sus circuitos y dañe los componentes del teléfono un cortocircuito podría generar una chispa que, en ambiente atmosférico inflamable, podría provocar un incendio a causa de la energía almacenada. Pero, ¿qué hay de la gasolina? La gasolina tiene una temperatura de autoignición mínima de 280ºC, por tanto queda también desechada la hipótesis de que un teléfono, funcionando de forma normal, pueda generar tal cantidad de calor, (recordemos que sólo emite una energía de 1W/cm2) y no lo digo yo, meted un teléfono en un horno e intentad calentarlo a 200º grados, como mucho, y luego comprobad si tras el experimento el teléfono sigue funcionando.

Atención al siguiente video (en dos partes), donde los cazadores de mitos, intentan recrear una atmósfera inflamable para después incendiarlo todo con tan sólo un teléfono móvil y varias llamadas:


Este experimento no es del todo concluyente, aunque nos limpia el camino para continuar con otras hipótesis y posibilidades, como la posibilidad de que un cortocircuito o una chispa entre la batería y los cables conductores del teléfono móvil pudieran cerrar el triángulo del fuego. Esta posibilidad es muy remota, ya que el hardware de un teléfono está aislado del exterior por la cáscara de plástico, que impide la conductividad, y es casi inaccesible, a menos que usemos una herramienta especial. El teclado numérico generalmente opera a bajo voltaje y baja corriente ya que forma parte del circuito digital del teléfono. 

Para más información:

jueves, 10 de febrero de 2011

Capítulo 2.3 Pseudociencias - Acupuntura

La acupuntura forma parte de la categoría de medicina alternativa. Es una técnica de medicina tradicional china que trata de la inserción y la manipulación de agujas en el cuerpo con el objetivo de restaurar la salud y el bienestar en el paciente. Es considerada como pseudociencia por su limitada evidencia científica. Además, se basa en la creencia de que el Qi es la energía vital que constituye todo ser vivo en el Universo, algo que sin duda no ha sido demostrado. Sus practicantes sostienen que, al contrario que la medicina convencional, esta no tiene efectos secundarios. Cabe destacar que, salvo en pocos casos de efecto placebo, tampoco tiene efectos primarios. 

A lo largo de los últimos 45 años se han contabilizado, al menos, 86 muertos a causa de pinchazos incorrectos e involuntarios en el corazón y en los pulmones, así como por daños en arterias e hígado, problemas nerviosos, shocks, infecciones, hemorragias, etc. La muerte más común fue por neumotórax, causado por la perforación, y consiguiente entrada de aire, en los pulmones, provocando su colapso. Aunque, en raras ocasiones, los médicos no han podido asegurar con certeza que el origen de la muerte había sido por la perforación accidental. Es momento de volver a considerar si tiene o no efectos secundarios adversos.

Este tipo de medicina se sigue practicando y consumiendo, ya que las malas experiencias de los pacientes con algunos tratamientos médicos y las complicaciones que han podido sufrir, les han hecho optar por probar algún método alternativo, que cure lo mismo, pero sin consecuencias adversas. Algunos se encuentran con todo lo contrario, como en el caso que nos ocupa, con consecuencias más graves aún, como la muerte.

Manuel, uno de los autores de "La Ciencia y sus Demonios", añade en un artículo:
La medicina está masificada, despersonalizada y tremendamente mecanizada. A veces se tiene la impresión de que el médico es un androide tipo C3PO que sólo es capaz de leer las pruebas diagnósticas sin apenas mirar a la cara del paciente, y menos de dialogar con él. Este aspecto ha sido comentado repetidas veces por expertos en salud y todo intento de mejora choca frontalmente con la masificación de muchos centros de salud. Por el contrario las consultas de medicina alternativa son mucho más personalizadas, se dedica más tiempo al paciente y el trato es más personal. Parece que aquí se olvida que cuando se atienden a prioridades se debería colocar en primer lugar la efectividad de la terapia a la relación personal, ya que una excelente relación médico-paciente no implica obligatoriamente que la terapia sea efectiva. 
Para más información:

sábado, 5 de febrero de 2011

Capítulo 2.2. Pseudociencias - Astrología

Llamamos astrología al conjunto de creencias que pretenden conocer y predecir el futuro, en especial el de las personas, mediante la observación de la posición y el movimiento de los astros. Las personas que practican la astrología sostienen que las posiciones de estos ejercen influencia y tienen correlación con los rasgos de la personalidad de la gente, los sucesos importantes de sus vidas, e incluso sus características físicas.
Como muestra de ello, la carta astral, "que indica la posición exacta de los astros en el momento que nace una persona". El horóscopo es uno de los métodos adivinatorios más populares.

Dejando de lado definiciones, pasemos a analizarla.

La posición de los astros depende de la perspectiva visual, es decir, según dónde nos coloquemos se verá de una u otra forma una constelación. Suponiendo que la astrología funcionase, ¿No sería lógico que, al viajar por la Vía Láctea y al cambiar nuestra perspectiva, cambie también nuestro destino, el futuro, o nuestras características? (De hecho, nuestro planeta se mueve respecto al sol, este, junto al resto de planetas del sistema solar, alrededor de la galaxia y esta, por el Universo, por tanto, nosotros también por inercia lo hacemos) La astrología no contempla que probablemente estemos más lejos o más cerca de los astros que antes.  
Para añadir más leña al fuego, la astrología sostiene que la «influenciación» tan sólo ocurre durante el parto. ¿Por qué sólo entonces? La radiaciación es radiación, seas un feto, o seas un adolescente. (Principal motivo por el cual es recomendable echarse crema solar cuando se va a tomar el sol, e indiferente de "si ya se ha sido influenciado")

Es más, ¿Cómo puede un astro, a 50.000 años luz, influenciar a una persona de forma tan trivial, como su carácter, o su suerte? Es de suponer que para influenciar hace falta un medio para ello, y uno de los candidatos perfectos es la radiación que emite un cuerpo celeste, que depende de la distancia a la que este se encuentre y de sus características. La gran mayoría de cuerpos celestes, agujeros negros, supernovas, chorros de energía, no se incluyen en los "cálculos astrológicos". Podríamos deducir que no se incluyen, de hecho, ya que sería imposible hacer una predicción con un error absoluto inferior al 70% y menos aún si hablamos del futuro de un organismo vivo, con consciencia y libre albedrío, lo cual supone, no sólo estudiar los astros, sino también entender mejor la biología/psicología, y cómo se ve afectada por los astros y su posición... Por tanto, es difícil imaginar que la astrología pueda, con su extraordinaria simplicidad, predecir con exactitud la complejidad del futuro.

El sol cuenta con ventaja sobre el resto de estrellas, ya que está mucho más cerca. Aún así no toda la radiación tiene la suficiente fuerza como para atravesar la atmósfera terrestre, gracias en parte a su densidad y en parte a los cinturones de Van Allen


¿Pueden influir los neutrinos en nuestro futuro? Los neutrinos son partículas subatómicas originadas, por ejemplo, en potentes explosiones de supernova, o en la fusión termonuclear de un sol, debido a su masa casi nula y a su poca interacción con la materia, es dificil que colisionen con uno de nuestros núcleos atómicos (aunque lo hicieran sería algo irrelevante). De hecho, llegan a atravesar la Tierra con facilidad. La respuesta lógica es... no.

A ojos de los consumidores, puede que no tenga ninguna base científica, pero eso no importa cuando lo que se busca es satisfacer la necesidad de encontrarse a uno mismo en el Universo y de poder entender de forma simple el entorno, sin necesidad de complicarse con teorías y fórmulas abstractas. Lo que se busca con estas disciplinas es algo que sacie lo que no sacia la ciencia, algo inamovible. Por ejemplo, los horóscopos conservan sus símbolos indelebles durante toda su historia. El conocimiento que no cambia, no es conocimiento, sino simple fe. Esto adquiere significado cuando descubrimos que los signos, las fechas y las constelaciones están desordenadas entre si, es decir, no son tal y como los astrólogos nos cuentan, debido a la precesión de los equinocios. (Para leer más sobre esto acudir a los links al pie de esta entrada)

Tanto en las cartas astrales, como en los horóscopos, se aplica el llamado Efecto Forer. Las cartas astrales -como una simple nota fuera de cualquier definición- equivalen a juntar todos los horóscopos posibles para un sólo destinatario y que, por dicho efecto, o prejuicio cognitivo, se pueden aplicar a múltiples sujetos.

Si nos remontamos en el renacimiento, cuando Copérnico descubrió que el Sol no orbita la Tierra, sino más bien al contrario, la astrología sufrió un duro golpe. Fue separada de lo que se conoce como astronomía. Por contradictorio que parezca, astrónomos como Kepler la usaron con fines económicos: hacían predicciones para nobles y reyes, a cambio de dinero, a pesar de manifestar en sus escritos que no creían en la astrología. Puede que hoy esté ocurriendo lo mismo en nuestros periódicos...

Como complemento, invoco a Carl Sagan:


Para más información:
-http://www.sindioses.org/escepticismo/astronomia-astrologia.html
-http://es.wikipedia.org/wiki/Astrolog%C3%ADa

sábado, 29 de enero de 2011

Capítulo 2.8. Pseudociencias - El Secreto, la ley de la atracción.




El Secreto, o The Secret, es un libro escrito por Rhonda Byrne, guionista y productora de televisión australiana. Además de la publicación de dicho libro, la valiente protagonista se lanzó al mundo de los documentales, vendiendo casi dos millones de DVD´s. Se preguntarán los lectores por qué ha cosechado tanto éxito, y es gracias a una nueva corriente filosófica, surgida a mediados del siglo XIX en Estados Unidos. Conocida como la "Ciencia Mental" y más tarde como «Nuevo Pensamiento», su mensaje central sugiere que "los pensamientos de cada persona dan origen a sus experiencias, a su visión del mundo e incluso a su éxito o desgracia."

Reconozco que tengo su obra, en concreto su libro, pero no es culpa mía, fue mi padre el que lo compró. Insistió en que lo leyera y, cómo no, no rechacé la propuesta. Fue tentador. Al principio me sorprendió la carátula. Un diseño espeluznantemente currado (cosa que me pareció raro), tras pasar las páginas entendí que no sólo la carátula, sino que cada hoja estaba hecha con tanto esmero que me daba náuseas sostener el libro. (Olía a pseudociencia a quilómetros)

El libro se lee rápido, es fácil de entender y tiene una clara intención de llegar al público más crédulo e ignorante. Pues bien, todo iba bien hasta que leí lo siguiente:

¡El Secreto es la ley de la atracción! Todo lo que llega a tu vida es porque tú lo has atraído, Y lo has atraído por las imágenes que tienes en tu mente. Es lo que piensas. Todo lo que pienses lo atraes. Esa fugaz revelación me llegó a través de un libro centenario que me regaló mi hija Hayley.[...] No podía creer que tanta gente lo conociera [...] Eran algunos de los personajes más grandes de la humanidad: Platón, Shakespeare, Newton, Victor Hugo, Beethoven, Lincoln, Emerson, Edison, Einstein.

En estos instantes intenté mantener la calma y controlar mis ganas de reír por no ofender a mi padre. Reconocía esas técnicas sucias para darle rigor al texto, como añadir nombres de personajes importantes de la humanidad, o añadir que la información o el conocimiento se obtuvo o ya se poseía desde tiempos inmemoriales, hace siglos, incluso milenios. Pero tras leer un poco más, me encontré con algo que parecía desafiar toda lógica, era como un puñetazo en la entrepierna para todo físico:

El sorprendente trabajo y los descubrimientos de los físicos cuánticos en los últimos ocho años nos han proporcionado un mayor conocimiento del insondable poder que tiene la mente humana para crear.

Basta con fijarse un poco para darse cuenta de que la física cuántica no está relacionada con la mente. Es más, es inútil aplicar la física cuántica a situaciones cotidianas, ya que es necesario aislar los átomos y las partículas para poder apreciar esos efectos tan extraños de indeterminación que prometen las teorías cuánticas. Y claro, si aisláramos los átomos de nuestro cerebro, además de morir en el acto, no podríamos volver a recomponerlo.

Es impresionante el descaro con el que se hace uso de conceptos que no se entienden, o no  se quieren entender, sólo por adornar un poco con palabras como "quantum" (cuántico), holograma, magnético, frecuencia, electrolitos, o energía, que suenan muy bien y le dan el rigor que le falta a un artículo pseudocientífico. Y ya que estamos, se cita a grandes genios como Einstein, Pitágoras, Aristóteles, Newton, Shakespeare... que en ocasiones no tienen nada que ver, sólo para intentar darle un toque de autoridad al producto. De todas formas, no importa las opiniones de Einstein o de Pitágoras, lo que importa son los hechos y mientras no  se demuestre la «ley de la atracción» lo menos que se puede hacer es dejar de vender esos productos.

Según mi opinión, no hace falta inventarse toda una ley para entender que cuando uno está dispuesto a conseguir un objetivo, aunque sea de forma inconsciente, realiza su actividad diaria de forma que la orienta hacia ese objetivo y es muy probable que lo consiga. (Me siento como Stephen Hawking demostrando que no hace falta apelar a Dios para entender el Universo) Supongo que nuestra protagonista, Rhonda, ya lo sabe, y lo único que ha hecho es lucrarse.

Un argumento a favor de la ley de la atracción es que el cerebro emite ondas a una cierta frecuencia y por tanto estas ondas se pueden usar para atraer sucesos. En parte esto es correcto, las neuronas a causa de las señales eléctricas crean un campo magnético alrededor del cerebro, pero es tan débil que ni si quiera consigue pornernos los pelos del cabello de punta. Lo de atraer sucesos ya ni hablar...

En fin, no hay motivo para seguir: podría, perfectamente, seguir citando textos y textos, cada uno más alocado que el anterior, pero basta con atacar la débil raíz de esta pseudociencia como para hacer tambalear sus pilares. El resto se lo dejo a ustedes.

Por último, añadiría que el libro se vuelve harto repetitivo. Hasta el documental se puede volver repetitivo, a pesar de tener animaciones y numerosas "celebridades" de la metafísica y la filosofía vomitando comentarios sobre la ley de la atracción, incluso podría llegar a parecer un lavado de cerebro. Quizá por eso tenga tanto éxito...

Nota: En ninguna hoja del libro se da una demostración clara, concisa y científicamente testada de que lo prometido por El Secreto es verdad. Por tanto, eso es un punto en contra que reafirma su condición de pseudociencia.